Inicio > Cosas > Aiudenmeeee!!!

Aiudenmeeee!!!

El otro día estaba tratando de escribir un cuento, pero me dí cuenta de que soy malísimo y tengo menos imaginación que un koala (calcúlo que deben tener poca imaginación los koalas, no sé). En fin, me cansé de ser tan malo, así que pensé lo siguiente:

Yo largo el principio del cuento, que a mi limitadísimo entender, me parece que está bueno, y ustedes le agregan cosas. Es un párrafo nomás, pero bueno, ya les dije que no tengo imaginación. Los invito a que agreguen, modifiquen o lo que sea. Pero van algunas ideas de cómo hacerlo.

1) si alguien ya agregó algo, tratar de seguir la historia partiendo de lo que el otro agregó.

2) Traten de que la historia quede buena, o sea, no me hagan que el tipo se casa con Jennifer López, porque no es creíble.

3) Está bien que tenga cosas increíbles, pero no increíbles y ridículas, como el ejemplo de arriba.

4) Traten de agregar párrafos cortos, de 4, 5, o 6 oraciones, cosa que el cuento pueda ser escrito entre muchos y no que el primero que entre lo termine. (de última, si en 4 o 5 días nadie agrega nada, lo termino yo con mi limitada imaginación y listo)

Así que bueno, acá les dejo el principio y espero que ALGUIEN se digne a tirar una idea:

“Cruzó la calle apurado, miró para atrás, prendió un pucho y siguió caminando, apurado. Las ojeras le llegaban hasta las rodillas. Claro, cualquiera estaría igual si no hubiera dormido en tres días. Tenía un sobretodo gris, que alguna vez fue negro, y los zapatos gastados.

Caminó tres cuadras y dobló a la derecha. Miró para atrás otra vez y algo dentro suyo lo paralizó por un segundo. -Cagué- dijo, y empezó a correr…”

Categorías:Cosas
  1. octubre 10, 2006 a las 6:46 am

    Mauri, la verdad que soy pésimo para escribir, pero… ahí va:

    “El sudor frío recorría su cuerpo mientras su aliento se disipaba entremezclado con las ráfagas de viento otoñal que inundaban la ciudad. Su corazón palpitaba a ritmos inconstantes mientras su cerebro intentaba descifrar el porqué de esta paranoia. ¿Habría sido acaso la incontigente necesidad de…? “No”, pensó mientras apresuraba su ya agitado ritmo, “no es posible, es humanamente inexplicable”.
    El bocinazo lo sobresaltó, y ciégamente se arrojó sobre sus espaldas para caer pesádamente sobre el cordón de la acera.”

  2. octubre 10, 2006 a las 6:48 am

    No me gustó, pero bueno, es lo que hay. Saludos brother! y para adelante con el proyecto (el blog y el cuento)

  3. octubre 10, 2006 a las 6:14 pm

    Muy bueno culiau!! muy buenas las descripciones. Y esperemos que sigan viniendo mas aportes tuyos y de otras gentes.
    un abrazo

  4. elfer_net
    octubre 13, 2006 a las 12:44 am

    Al recuperar su conciencia y mientras estaba con los ojos cerrados pero aún tirado sobre la acera dijo “ahora tendré que explicarle a la gente que se acerco que me ha pasado, porque me cesvanecí”, pero algo axtaño le llamo la atención. Nadie se percató de su caida, fué como si nadie lo hubiera visto…

  5. elfer_net
    octubre 13, 2006 a las 12:45 am

    Mauri muchos exitos en este proyecto cabeza, saludos y besos

  6. octubre 14, 2006 a las 3:59 pm

    Que hacé Fer! Gracias por pasar papá! y por aportar también!
    un abrazo

  7. Jafi
    octubre 27, 2006 a las 5:06 am

    Algo desanimado, se incorporo nuevamente y mientras se sacudía el polvo de su viejo sobretodo vio que una chica desde adentro de un kiosco lo observaba con una expresión de gracia en su rostro. El se ruborizo casi instantáneamente, agacho la cabeza y emprendió su marcha. A unos cuantos pasos miro para atrás y se detuvo en seco, había empezado a caminar en sentido contrario. Ahora tendría que volver a pasar frente a aquel kiosco, frente a aquella chica.
    Apuro su ritmo para no tener que soportar una humillación mas grande y llegando al cordón de la calle escucho un llamado desde la esquina del kiosco:
    – Hey flaco. Dijo una voz.
    Se dio vuelta y efectivamente, era ella, quien lo llamaba…

  8. octubre 27, 2006 a las 6:31 am

    Asustado, volvió sobre sus pasos. Ella parecía una quinceañera y al mismo tiempo un demonio del séptimo infierno. Una perfecta conjunción de inocencia y lujuria. Sabía que debía irse pero… su aroma… ese aroma le recordaba a mil batallas libradas entre sábanas blancas, a saliva de mil besos mezclados con sudor. Pensó la manera de huir, pero ella pudo más y sin más preludios se acercó, la tomó de la cintura y sin mediar palabras, la besó. Entraron al quiosco cerrando la puerta detrás de ellos…

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: